¿Quién soy?

Un blog de Bryan García

¡Sed bienvenidos a Compilando Apuntes! Mi nombre es Bryan García y soy natural de Santa Cruz de Tenerife (España), aunque en la actualidad resido en Zaragoza. Desde hace algunos años soy Graduado en Ingeniería Informática por la Universidad de La Laguna, especializado en la rama de ingeniería del software.

Compilando Apuntes es mi página personal, inicialmente orientada hacia el sector al cual me dedico, pero en el que no se descartan incorporar artículos de otra índole fuera de la informática. Soy blogger desde hace muchos años, y si bien me di a conocer en una primera web personal orientada al mundo de la informática, por diversos motivos no pude dedicarle el tiempo que merecía y acabó cayendo en el olvido. Que este nuevo proyecto sirva para rememorar tiempos mejores y como redención por la anterior experiencia.

 

¿Qué hago?

Siempre me ha llamado mucho la atención el mundo de la programación, la inteligencia artificial y la informática en general –y más aún cuando el primer Pentium llegó a mis manos a mis catorce años– y a ello he intentado dedicarme laboralmente.

Llevo más de tres años de experiencia en el sector de la consultoría, tanto en Tenerife como en Zaragoza, destacando tanto como analista/desarrollador web como en entornos de gestión empresarial (Meta4 PeopleNET y SAP). Puedes conocer mis principales aptitudes en mi perfil de LinkedIn.

¿Qué más hago?

La informática no es mi única gran pasión, sino que la comparto con el baloncesto . Si bien ya tuve mi oportunidad como jugador federado cuando era niño, siempre he sido más de disfrutarlo como espectador.

Ya comenté anteriormente que llevaba muchos años ejerciendo como blogger… y es precisamente en este mundo donde he podido dar rienda suelta a mi creatividad fuera de mi vida laboral. Llevo más de quince años escribiendo sobre baloncesto norteamericano en distintos medios digitales (Basket Americano, Solobasket, BasketMe, Skyhook Magazine…), aunque desde hace algo más de un año inicié un nuevo proyecto denominado Esperando Marzo, un diario digital que cubre la actualidad del baloncesto NCAA masculino.

¿Y qué más me queda?

Aprender es mi principal motivación, en mi vida y en mi trayectoria laboral. Reciclarse es un hecho, pero también una oportunidad para continuar evolucionando en todos los aspectos de nuestra vida. Actitud, perseverancia y no dejar de aspirar alto, siempre consciente de nuestras limitaciones.

Hay una fábula que resume perfectamente mi pensamiento, y que quizás todos deberíamos de tener en cuenta siempre:

Cuenta la historia de que varios animales decidieron abrir una escuela en el bosque. Se reunieron y empezaron a elegir las disciplinas que serían impartidas durante el curso.

El pájaro insistió en que la escuela tuviera un curso de vuelo. El pez, quería que la natación fuera también incluida. La ardilla creía que la enseñanza de subir en perpendicular en los árboles era fundamental. El conejo quería, de todas formas, que la carrera fuera también incluida en el programa de disciplinas de la escuela. Y así siguieron los demás animales sin saber que cometían un gran error. Todas las sugerencias fueron consideradas y aprobadas. Era obligatorio que todos los animales practicasen todas las disciplinas.

Al día siguiente empezaron a poner en práctica el programa de estudios. Al principio, el conejo salió magníficamente en la carrera, nadie corría con tanta velocidad como él. Sin embargo, las dificultades y los problemas empezaron cuando el conejo se puso a aprender a volar. Lo pusieron en una rama de un árbol y le ordenaron que saltara y volara. El conejo saltó desde arriba, y el golpe fue tan grande que se rompió las dos piernas. No aprendió a volar, y además no pudo seguir corriendo como antes.

Al pájaro, que volaba y volaba como nadie, le obligaron a excavar agujeros como a un topo, pero claro, no lo consiguió. Por el inmenso esfuerzo que tuvo que hacer acabó rompiendo su pico y sus alas, quedando muchos días sin poder volar. Todo por intentar hacer lo mismo que un topo. La misma situación fue vivida por un pez, por una ardilla y un perro que no pudieron volar, saliendo todos heridos. Al final, la escuela tuvo que cerrar sus puertas.

¿Y saben por qué? Porque los animales llegaron a la conclusión de que todos somos diferentes. Cada uno tiene sus virtudes y también sus debilidades.

Un gato jamás ladrará como un perro, o nadará como un pez. No podemos obligar a que los demás sean, piensen, y hagan algunas cosas como nosotros. Lo que lograremos conseguir con eso es que ellos sufran por no conseguir hacer algo de igual manera que nosotros, y por no hacer lo que realmente les gusta.

¡Nunca es tarde cuando se tienen ganas!